Fundación Lucila Bombal

La Fundación
La Fundación Lucila Bombal nace para recuperar y proyectar la figura de Lucila como inspiración vital del proyecto Ancón. Su vínculo profundo con la Estancia, su sensibilidad cultural y su manera de habitar el lugar —atenta, curiosa y profundamente humana— dieron forma a una mirada que integra territorio, personas y tiempo.
Ese espíritu hoy se traduce en una institución viva, donde la historia familiar deja de ser recuerdo para convertirse en acción.
La Fundación entiende el legado como un motor cultural y social, con vocación de continuidad y compromiso con el presente. Ancón no se preserva como museo cerrado, sino como una casa abierta al conocimiento, al diálogo y a la transformación.
Educación y formación
La Fundación impulsa programas educativos, talleres y encuentros orientados a la formación y al desarrollo de la comunidad local y regional. El conocimiento circula de manera abierta, accesible y situada, en diálogo permanente con el territorio y sus realidades productivas, culturales y sociales.
Las iniciativas formativas se construyen a partir de alianzas institucionales y del intercambio entre saber académico, experiencia práctica y conocimiento local. Educar, en Ancón, es acompañar procesos, fortalecer capacidades y sembrar futuro con una mirada sostenible y de largo plazo.


Cultura y arte
El arte y la cultura funcionan como lenguajes de encuentro y reflexión. Exhibiciones, proyectos curatoriales, residencias y actividades culturales activan el diálogo entre el patrimonio histórico de la Estancia y las expresiones contemporáneas.
La cultura se vive como una forma de hospitalidad: recibir ideas, miradas y preguntas, abrir espacios de pensamiento y habilitar cruces entre disciplinas, generaciones y sensibilidades. En la Fundación, el arte no es ornamento, sino una herramienta para comprender el tiempo, el lugar y la experiencia humana.
Investigación y territorio
La Fundación desarrolla proyectos de investigación vinculados al paisaje, la historia productiva, el patrimonio cultural y la sostenibilidad del Valle de Uco. Un trabajo que articula investigación académica, conocimiento local y observación directa del territorio.
El entorno es entendido como una fuente activa de saber. La montaña, la viña, la Estancia y la comunidad forman parte de un mismo sistema de conocimiento en permanente construcción. Investigar es, aquí, una forma de cuidar y proyectar el territorio.


Comunidad y encuentro
La Fundación es, ante todo, un espacio de diálogo. Charlas, actividades abiertas, jornadas de reflexión y alianzas con instituciones públicas y privadas fortalecen los vínculos entre personas, generaciones y actores del territorio.
La comunidad se construye desde la escucha, la presencia y el trabajo compartido. Ancón propone un lugar donde encontrarse, pensar en conjunto y generar impacto real, sosteniendo una red viva que une pasado, presente y futuro.
Legado y patrimonio
La historia de Lucy es sinónimo de cultura, hospitalidad y carisma. Anfitriona exquisita, supo imprimir su espíritu en cada rincón del Château d’Ancón, entendiendo la casa no solo como un espacio, sino como una forma de recibir, compartir y habitar el tiempo.
Mujer de vasta cultura y sensibilidad singular, fue apasionada por el ganado, las cosechas y la vida rural. Su personalidad influyente y su mirada adelantada a su época se expresaron tanto en la gestión cotidiana como en una profunda atención por el entorno humano y social.
Ese compromiso tenía raíces familiares firmes. Su padre, Domingo Lucas Bombal, fue un innovador y administrador ejemplar, pionero en la plantación de viñedos a 1.400 metros de altura. En la generación anterior, Doña Lucila Barrionuevo Pescara de Bombal desarrolló una intensa labor empresarial, educativa, caritativa y religiosa, impulsando donaciones clave para el desarrollo institucional de la región.
La familia Pescara Bombal donó terrenos y acompañó obras fundamentales para Mendoza y Tupungato —Don Bosco, Murialdo, María Auxiliadora, la iglesia de Murialdo, la Universidad Juan Agustín Maza y numerosas escuelas— y apoyó activamente la creación de la primera Facultad de Enología de América Latina en 1965, vinculada a la cava más antigua del país, propiedad de la familia.
Ese recorrido fue reconocido en 1925 por la Santa Sede, que distinguió a Lucila Bombal con una medalla de oro, un diploma y un título honorífico otorgado por el Papa Pío XI. Lucy creció en ese entorno, aprendiendo desde pequeña el valor del trabajo en familia, la generosidad y la construcción colectiva como base del progreso económico, social y humano.
Ese legado sigue vivo en Ancón: una forma de estar, de recibir y de cuidar que transforma la historia en presencia cotidiana.

