

BIENVENIDA
Château d’Ancón es un destino cultural rodeado de viñas, montaña y un silencio luminoso que marca el ritmo del lugar.
Es una residencia con alma, donde el tiempo se mueve distinto y cada instante invita a bajar la velocidad, observar con atención y quedarse un poco más.
Aquí la belleza no se impone: aparece. En la luz que atraviesa los nogales, en la calma del jardín, en una conversación que se estira sin urgencias.
Hospitalidad cálida, paisaje vivo y memoria intacta conviven en un mismo gesto. Ancón propone una experiencia de tiempo y de extensión, donde estar es, en sí mismo, un privilegio.
Nuestros Vinos
Elaboramos vinos de montaña desde 1926.
Nuestros viñedos, ubicados a más de 1.400 metros, crecen en un clima extremo, con gran amplitud térmica y suelos aluvionales y eólicos. La viticultura se apoya en parras antiguas, trabajo manual y una lectura precisa del territorio.
Trabajamos con microvinificaciones y mínima intervención, buscando frescura, acidez natural, tensión y profundidad. Cada botella es una interpretación honesta del paisaje que nos rodea.
El vino es nuestro lenguaje.
La montaña, su voz principal.


LA CASA
Construida en 1933 con materiales traídos desde Europa, la casa combina influencias californianas y francesas en una arquitectura singular para el paisaje mendocino.
Mobiliario original, obras de arte, vajilla de Limoges, cristalería Baccarat, una biblioteca centenaria y un piano Steinway & Sons de 1914 conviven con naturalidad. El jardín, diseñado por Carlos Thays, completa el escenario.
Más que un edificio histórico, el Château es un museo habitado. Aquí la memoria no se exhibe: se vive, acompañando la experiencia cotidiana de quienes lo habitan y lo visitan.
Vivir el Château
Vivir el Château es habitar un tiempo distinto.
La casa cuenta con cuatro habitaciones dobles en suite y dos habitaciones en la planta alta que comparten baño, ideales para una familia. Cada cuarto es íntimo, cálido y singular, decorado con objetos y obras de arte originales de la familia Bombal.
Ninguna habitación es igual a otra. Todas proponen una vivencia única, un viaje en el tiempo combinado con el confort de la hotelería actual. Dormir en Ancón es descansar rodeado de historia, silencio y montaña.


Qué hacer en el Château
En Ancón, nuestros huéspedes pueden disfrutar de actividades que no responden a un programa rígido ni a una agenda preestablecida. Surgen del lugar, del clima, del momento del día y del ánimo de quienes lo habitan.
Proponemos experiencias que acompañan el ritmo natural del Valle: caminar sin apuro, compartir una copa, observar cómo cambia la luz, escuchar el silencio de la montaña. Aquí no se trata de hacer más, sino de hacer mejor, permitiendo que la experiencia se vuelva recuerdo sin forzarla.
gastronomía
Nuestra gastronomía es una lectura del paisaje a través de la mesa.
Trabajamos con producto de la Estancia, huerta propia, microestacionalidad y fuego. La cocina es clara, honesta y precisa. Acompaña al vino y al ritmo del día, sin competir.
La mesa es uno de los núcleos sensibles del Château. Cada propuesta construye una atmósfera distinta, siempre ligada al entorno, al tiempo del lugar y al placer de compartir.


WINESPOT EL GRANERO
Winespot es nuestro punto de encuentro contemporáneo.
Un espacio abierto y sereno donde el vino, la cocina y el paisaje conversan con naturalidad. Vinos propios y etiquetas amigas del Valle, cocina breve de producto, quesos artesanales, fuego encendido y una atmósfera construida con música y gestos simples.
No es un restaurante ni una sala de cata tradicional. Es un lugar para quedarse, conversar y dejar que el día transcurra en Ancón.
POLO D’ANCÓN
La cancha de polo de Château d’Ancón es una extensión natural del paisaje y de la filosofía del lugar.
Diseñada bajo estándares reglamentarios internacionales, cuenta con dimensiones oficiales, césped natural seleccionado y un sistema de riego y drenaje que asegura condiciones óptimas de juego, priorizando el bienestar del caballo.
Aquí, el polo se entiende como un lenguaje compartido entre el jinete, el animal y el territorio. Un espacio de encuentro donde deporte, hospitalidad y conversación conviven con una premisa clara: crecer sin perder identidad.


Nuestros Anfitriones
Ancón es una casa habitada por personas.
La conducción del proyecto, la mirada enológica, la cocina, el servicio y el equipo trabajan de forma integrada para construir una experiencia coherente, sensible y profundamente humana. Cada gesto está pensado para acompañar sin imponer, para saber estar y saber escuchar.
El vino se piensa desde la montaña.
La cocina nace del entorno.
La casa se abre con naturalidad.
Aquí, la hospitalidad no se declama: se ejerce.
Fundación Lucila Bombal
La Fundación Lucila Bombal es la dimensión cultural y social de Ancón.
Desde la Estancia, acompaña procesos, activa diálogos y genera vínculos entre educación, cultura e investigación. Ancón se abre así como una casa de pensamiento y acción, donde el legado se entiende como una práctica viva, en permanente construcción.
El conocimiento, el territorio y las personas se encuentran aquí para pensar el presente y proyectar el futuro desde una mirada situada y comprometida.


MIRADA HACIA ADELANTE
Nuestro presente es la continuidad de una mirada que siempre estuvo orientada hacia adelante.
En 1926, cuando el Valle de Uco aún no existía como región vitivinícola reconocida, la familia Bombal decidió plantar viñas en La Carrera, en plena montaña y en altura. Fue una decisión pionera, tomada con intuición y convicción, que convirtió a Ancón en el primer viñedo del valle y en uno de los primeros proyectos en comprender la altitud como valor distintivo.
A cien años de aquella primera plantación, ese espíritu de vanguardia sigue vivo. Entendemos la historia como un impulso que guía nuestra manera de pensar el vino, la hospitalidad y el territorio.
FILOSOFÍA & VALORES
Nuestra manera de hacer nace del respeto.
Respeto por el tiempo —el de la naturaleza y el de las personas—, por la historia que habita esta casa, por el paisaje de montaña que la rodea, por el producto y por quienes lo trabajan cada día. Entendemos la hospitalidad como una forma de presencia: atenta, precisa y sin estridencias.
Acompañamos sin invadir, cuidamos los detalles y dejamos que cada experiencia encuentre su propio pulso. Ancón propone una relación consciente con el lugar, con su historia y con quienes nos visitan, donde el bienestar se construye desde la coherencia y la atención genuina.

