Mirada hacia adelante

Lucila Barrionuevo Pescara de Bombal

Nació el 8 de julio de 1869 en Guaymallén, en los terrenos donde hoy funciona el colegio Murialdo, que ella misma donó a los padres Josefinos.

Impulsó la fundación de un colegio religioso para niñas y, en 1901, donó un predio de 45 hectáreas que incluía la casa de sus abuelos. Allí se instalaron la Congregación de las Hermanas de María Auxiliadora y el colegio Don Bosco.

Tras construir su nueva residencia, viajó a Europa en busca de la mejor educación para sus hijos. Domingo Lucas ingresó al aristocrático colegio Eton de Londres y luego completó sus estudios en Cambridge, mientras que su hija María Mercedes asistió a un colegio religioso en la misma ciudad. Luego Domingo Lucas completaría sus estudios en Cambridge.

En 1907, tras la muerte de María Mercedes, Lucila regresó a Rodeo del Medio y decidió que Domingo Lucas permaneciera en Londres para continuar su formación. En 1925, por su labor con los más humildes, el Vaticano la condecoró con medalla de oro, diploma y título de nobleza de la Santa Sede, distinción que recibió en Roma de manos del Papa Pío XI.

En 1914 inició el negocio vitivinícola familiar junto a Pedro Bombal Obredor, fundando la bodega Bombal, Melero Rodríguez y Compañía, con marcas como Bristol, Bombal y, más tarde, Château d’Ancón.

Donó también su casona en Villa Nueva para la construcción del colegio Leonardo Murialdo. Falleció el 22 de mayo de 1955 y sus restos descansan en la capilla de María Auxiliadora, en Rodeo del Medio.

Domingo Lucas Bombal

Nacido en Mendoza el 18 de octubre de 1892, regresó de Inglaterra en 1917 y asumió la conducción de los negocios familiares, que con el tiempo se expandieron más allá de la bodega e incluyeron extensas propiedades en Mendoza, Santa Fe y San Luis. En 1919 se fundó en Santa Fe un pueblo que hoy lleva su nombre: Bombal.

En Tupungato, poseía importantes estancias: Ancón, La Carrera y Las Cuevas, que en conjunto sumaban 45.000 hectáreas. También le pertenecieron las termas de Los Molles. En La Carrera se criaba ganado —ovejas, caballos y mulas—, mientras que en Las Cuevas se producía el queso Tupungato, del cual en 1929 se elaboraban 80.000 kilogramos anuales con leche de vacas Friburgo. En Ancón prosperaron los nogales y castaños, y allí se construyó el Château d’Ancón, concebido con todo refinamiento como residencia familiar de verano.

En París conoció a Katherine Harrison West, con quien más tarde se casó.

Además de sus actividades en Mendoza, fue propietario de una fábrica de máquinas de escribir y de coser Celtic en Poitiers, Francia. En París, tenía también una mansión sobre la Avenida Jena, cerca del Arco del Triunfo, que albergaba importantes obras de arte.

Del matrimonio con Katherine Harrison West nacieron sus dos hijas: Lucila Isabel y María Lorine.

Lucila “Lucy” Bombal

Lucila “Lucy” Bombal fue una presencia sólida, encantadora y profundamente consciente del valor de Ancón. De belleza serena y carácter firme, conocía cada rincón de la Estancia y entendía el proyecto como una continuidad viva entre familia, paisaje y comunidad.

Heredera de una historia centenaria, supo sostenerla sin solemnidad, con una elegancia natural y un vínculo cotidiano con la tierra y con quienes la trabajaban. Fue ella quien transmitió ese saber a Jorge Bailey, su compañero de vida, introduciéndolo en la memoria familiar, en la dimensión agrícola del lugar y en la responsabilidad de cuidar un legado.

De amplia cultura e intereses que abarcaban desde la geopolítica hasta la literatura, Lucy fascinaba a sus visitantes con su sofisticado acento inglés, heredado de su padre educado en Eton. Divertida y cercana, transmitía con pasión su amor por el ganado y las cosechas, y mantenía una relación profundamente humana con quienes trabajaban junto a ella.

Lucila irradiaba sofisticación gracias a su formación y sensibilidad, y recibió en Ancón a personalidades de distintos ámbitos, convirtiendo la finca en un espacio de hospitalidad, encuentro y contemplación, en las afueras de Mendoza.

Cuando su presencia cotidiana dejó de estar, su espíritu encontró continuidad. Ancón sigue avanzando desde esa base: memoria activa, mirada sensible y una forma de hospitalidad que nace del amor profundo por el lugar.

Lucy Bombal y Jorge Bailey

Lucila Bombal y Jorge Bailey se conocieron en una conferencia sobre Oriente dada por Jorge y nunca más se separaron, primero él le transmitió su pasión por esa cultura milenaria, viajaron por Japón, China y el Sudeste asiático, luego Lucila le traspasó su amor por sus tierras y su gente, así trabajaron juntos sin descanso, viendo prosperar sus plantaciones y la bodega. Juntos disfrutaron transformando el Chateau para recibir huéspedes de alto nivel, con el acento puesto en la calidad, la exclusividad e intimidad, la experiencia del entorno, sus paisajes únicos y productos locales, pero sobre todo la calidez humana tradicional de la familia Bombal.

Hoy, con Jorge Bailey a la cabeza, se reabre renovado poniendo en valor el espíritu y el gran legado siempre presente e inspirador de Lucila, con su carácter brillante, culto y refinado que queremos homenajear a cada momento y en cada rincón.

La nuestra es una historia de amor a nuestra tierra y la familia, al trabajo, al producto, a los huéspedes y a un renovado cariño por nuestro pasado y nuestro futuro, seguir haciendo lo que hicimos hasta ahora, brindarnos. Un lujo rodeado de naturaleza. Un lugar para enamorarse o para renovar los votos.